jueves, 2 de marzo de 2017

Alkoholfri

Es curioso aquel momento en que, mientras organizas una pequeña cena en casa con amigos, te planteas qué ofrecerles para beber. "¿Qué tal una botella de vino? Cuando pase por el supermercado a por el resto de ingredientes echo un vistazo a ver qué tienen." Nada más lejos de la realidad, si tú intención es consumir alcohol fuera de un bar, mejor empieza a organizarte. Adoptar el hábito de la planificación sueca se vuelve entonces imprescindible, dado que la venta de bebidas alcohólicas está restringida a una sola cadena de tiendas autorizadas por el estado. Ningún comercio opta a vender esta clase de producto a excepción de algunas cervezas de baja graduación que se pueden encontrar en los supermercados convencionales. 

Dicho establecimiento se denomina Systembolaget y puede encontrarse en la mayoría de los municipios. Eso sí, con un horario considerablemente limitado. La espontaneidad que surge un domingo a mediodía en el que te entran ganas de acompañar la comida y su correspondiente sobremesa con una copa desaparece por completo. Haberlo pensado antes, ahora ya es demasiado tarde, colega. Aunque sea bastante común que las tiendas en Suecia abran varias horas los domingos, el Systembolag no cuenta con semejante privilegio. Entre semana dispone de un horario que coincide con el de muchas oficinas, cosa que complica el ir a comprar. Te queda la opción de aprovechar un descanso en el trabajo o sacar unos minutos de tu pausa para la comida y acercarte. Si lo dejas para el sábado, no te despistes, abre en horario reducido de diez a tres.

¿Por qué tanta complicación? Pues la aventura sigue cuando decides ir a ver la famosa tienda personalmente. Cada una de las veces que hemos ido, nos piden la identificación para comprobar que tenemos edad suficiente, pero...¿no eran veinte años? Resulta que, según la ley, los dependientes están obligados a pedir el carnet tanto a la persona que compra como a sus acompañantes si les parece que no superan los veintiséis. No me preguntes la lógica de dicha normativa, pero así nos lo aclaró un amigo sueco. Por otro lado es interesante saber que, en realidad, a partir de los dieciocho años se puede consumir alcohol bares o restaurantes, pero no comprar en Systembolaget

Como guinda del pastel os diré que el día que entré a su correspondiente página web me dio mucha risa: antes de nada debes pulsar un botoncito en el que aseguras que tienes veinte años o más. Vamos a ver, en caso de ser menor, ¿de qué manera iban a comprobarlo? Coherencia humana en todo su esplendor. En la imagen de aquí abajo podéis leerlo directamente.



Desde luego en esta cultura la relación con el alcohol es bastante diferente a la mentalidad mediterránea. Si yo entiendo el beber como un acto social, gastronómico o de disfrute ocasional, aquí me encuentro otra historia. Beber entre semana está generalmente mal visto. Una copa de vino con la comida de mediodía, algo raro. Ahora bien, cuando llega el viernes noche las masas se transforman. Las personas que entre semana se muestran silenciosas y retraídas hablan a voces en la puerta de un bar. Las cenas de empresa están llenas de personajes extremadamente borrachos por los suelos. Quien no tiene con quien salir, se queda solitariamente en casa y toma litros de cerveza cual agua del grifo. Menudo paisaje de metamorfosis. El evaluar qué opción resulta más saludable, lo dejo a vuestra elección.

Comentando mis impresiones con uno de mis últimos profesores de sueco, me dio una explicación histórica a la restricción de venta de dichas bebidas. Me explicaba que, a inicios del siglo veinte, Suecia era un país muy diferente al panorama actual. Una de las problemáticas sociales más graves era precisamente la alta tasa de alcoholismo entre la población. Al parecer, algunos capataces llegaban a pagar sueldos enteros a base de su equivalente en bebida. Y es que una gran parte de los ciudadanos vivían en pobreza y precarias condiciones, así que se refugiaban en el consumo de alcohol para sobrellevar dicha situación, especialmente durante los duros inviernos que padecían.

Esperemos, entonces, que estas medidas contribuyan al bienestar común. Por mi parte puedo decir que ayer asistí a una inauguración en uno de mis centros de arte favoritos y tanto el vino como la cerveza eran analcohólicos. Esto, junto con unas patatuelas, formaban un piscolabis de lo más políticamente correcto que nos permitió estar bien atentas a las elucubraciones del artista.

  

2 comentarios:

  1. No voy a entrar en consideraciones sobre el consumo de bebidas alcoholicas, lo que si tengo claro es que ningun exceso, sea cual sea, es adecuado. Parece mentira que una sociedad tan aparentemente racional se transforme segun el dia de la semana. De todos modos: VIVAN LOS VIERNES, pero sin exagerar.
    Por cierto, me encantan tus reflexiones, son muy parecidas a las mias....

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  2. Clásico en la europa socialdemócrata: Problema--> Regulación estatal. El tema es que ni prohibir ni poner trabas en el consumo (impuestos, monopolio público, precios hinchados, etc) nunca resuelve ni mitiga el problema. Muy guay el blog Coraline.

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