Sobre gomina y postureo

Existe una norma tácita en el ámbito laboral sueco que a mi parecer resulta bastante ventajosa y es relativa al código de vestimenta. Cuando empiezas a trabajar en una nueva oficina o te citan a una entrevista de trabajo, no es necesario que renueves tu armario ni desempolves tus mejores galas: te espera un ambiente más bien informal. Lo más habitual es que te quites los zapatos nada más entrar al recibidor y andes en calcetines como en tu casa, cada cual viste según su estilo y personalidad, algo que se percibe como natural. Esta pauta se aplica también a los cargos más altos, si tu jefa aparece en chándal en tu despacho, mejor disimula tu gesto de asombro. Por supuesto y como todo en la vida encontrarás excepciones, por ejemplo las personas que trabajan de cara al público o aquellas que promocionan determinadas marcas o productos. El domingo pasado fui a dar precisamente con una de estas raras situaciones en las que el canon se incumple. Resulta que el contrato de alquiler ...